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jueves, 7 de febrero de 2013

Sin noticias

En la segunda semana de enero recibimos la llamada del Director de Relaciones Laborales de Liberbank en la que se nos comunicó que la empresa se reuniría con la representación de los trabajadores en la semana siguiente, del 14 al 18 de enero.
A fecha de hoy no hemos vuelto a saber nada. No se ha desconvocado, no se ha atrasado ni se ha anulado la reunión. Simplemente han enmudecido.
Ante esta falta de información, han corrido rumores y especulaciones de lo más variopinto:
                - La empresa quiere tranquilidad laboral de cara a la salida a bolsa, pero volverá a plantear lo mismo cuando finalice.
                - La condicionalidad impuesta a causa de la suscripción por parte del FROB de Cocos por importe de 124 MM € ha obligado a la empresa a modificar las premisas de su reestructuración laboral.
                - Están esperando a ver cómo realizan su reestructuración el resto de entidades para seguir una pauta.
                - Se van a cerrar alrededor de 90 oficinas y sobrarán alrededor de 400 empleados.
                - Se dedican a infundir temor en los trabajadores con el fin de desactivar las previsibles medidas de fuerza por parte de la plantilla.
Este tipo de rumores, aparte de dudar de su verosimilitud, pensamos que no son beneficiosos ni para la entidad ni para los trabajadores, pero  es inevitable que surjan cuando no se dispone de información de primera mano.
                Mientras tanto, llevamos casi cuatro meses con la espada de Damocles sobre nuestras cabezas, pensando más en cuándo nos va a caer que en desarrollar nuestro trabajo con la necesaria tranquilidad.
Si se tratara de una estrategia empresarial deberían hacérselo mirar, pero más bien da la impresión de que, como en todo, van a salto de mata. Hoy piensan una cosa y mañana la contraria. La misma ineptitud y chapuza de siempre. Ya veremos, una vez que se decidan, si persisten en su inasumible, además de engañosa, propuesta o si se les ocurre alguna otra barbaridad.
Si tuviéramos unos directivos normales, a la vista de cómo se ha desarrollado el ERE en Banco de Valencia y en Bankia, y teniendo en cuenta las grandes diferencias entre estas entidades nacionalizadas y la nuestra, podríamos incluso ser moderadamente optimistas: ¿cómo no va a plantear esta empresa un acuerdo mejor que el que se ha firmado en las otras? Pero mucho nos tememos que no podremos pedir peras al olmo.
De momento, en NCG Banco le han chafado la “sorpresa” a Liberbank.  Una de las propuestas de los directivos gallegos ha sido la de despedir a los trabajadores con suspensión de contrato a causa de un ERE anterior, aunque tengan derecho de reincorporación. Con un par. Y se quedan tan panchos. Ahora se ven bien a las claras, para los que aún no se hubieran dado cuenta, las intenciones de Liberbank cuando piensa suspendernos el contrato durante un año al 60% de la plantilla.
Si la empresa actuara de buena fe, podría aprovechar el tiempo de espera para entregar a la representación sindical el plan de viabilidad y la condicionalidad impuesta por la Comisión Europea y el BdE de manera que podamos ir perfilando propuestas alternativas al plan presentado.
Lo que sí que está quedando claro es que si no nos dejamos, si conseguimos unirnos y plantar cara a la injusticia que quieren perpetrar, no les quedará más remedio que negociar, y, si es preciso reestructurar la empresa, que se haga con medidas no traumáticas para nadie.
Las negociaciones, cuando se empiecen, serán muy duras, pero más duro sería asumir la propuesta presentada. Debemos estar preparados para ejercer todas las medidas de presión a nuestro alcance al igual que han hecho estos días los compañeros de Bankia, Banco de Valencia y NCG Banco, y antes hicieron en Caja3.

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